sábado, 19 de noviembre de 2011

Canción Africana


A través de una amiga de Facebook me ha llegado esta preciosidad de texto que me  ha hecho reflexionar sobre cómo hemos perdido la capacidad de mirar en el interior de cada persona, de dedicarnos un tiempo a conocernos a nosotros mismos,  a nuestros hijos y a nuestros seres queridos. Pero sobre todo, me ha emocionado la idea de acompañar a la persona desde su nacimiento hasta su muerte, en lo bueno y en lo malo, recordándole siempre, a través de su canción, el amor que sentimos por ella y lo que esa persona en esencia es.

Me ha parecido algo tan bonito que quisiera compartirlo con todos vosotros. Espero que os guste tanto como a mi:

Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.



Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.


En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción. La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste.


Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado.


Tolba Phanem - mujer, poeta africana.

4 comentarios:

  1. hermoso Yasmin!! seguro que todos tenemos nuestra canción. recordar nuestra esencia y a la gente que tenemos a nuestro lado es fundamental, pero las prisas y la competitividad de esta sociedad nos lo impide muchas veces. hay que buscar un hueco para eso, y nos sentiremos mucho mejor ;-)

    besos

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  2. Me alegro de que os haya gustado. A mi me ha hecho reflexionar bastante. besitos

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  3. Que maravilla!
    Gracias por compartirlo!

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